Ciudad Real Club Bonsai

Mirto

Mirto (Myrtus Communis)

Arbusto siempre verde y aromático de hasta 5 m de fuste, de follaje compacto. Las hojas son opuestas, coriáceas, cortamente pecioladas, de borde entero, ovales o lanceoladas, de color verde oscuro por el haz y más claro por el envés, con glándulas oleíferas transparentes en el limbo foliar. Flores blancas, solitarias sobre largos pedúnculos axilares, con cinco pétalos y cinco sépalos, muy aromáticas de 1 a 2 cm de ancho. Los estambres son amarillos. Florece en primavera. El fruto es una baya comestible redondeada de 1 a 1,5 cm de diámetro, de color azul oscuro pruinoso al madurar, acompañado del cáliz en la parte superior. Tiene muchas semillas, que son dispersadas por los pájaros que se alimentan de ello

– Nombre científico o latino: Myrtus communis

– Nombre común o vulgar: Mirto, Arrayán

– Familia: Myrtaceae (Mirtáceas)

– Origen: El Arrayán o Mirto es una especie oriunda de la Europa meridional y el norte de África. Arbusto de tipo mediterráneo, denso, de hoja perenne, muy ramificado y con hermoso aspecto.Posee hojas aromáticas, ovadas, con el ápice agudo. Flores axilares blancas y poco aparentes. Frutos en baya de color negro azulado.

– Substrato: Tierra franca, con una textura normal, con una acidez de tipo PH Neutro.

– Trasplante: Cada 2-3 años en primavera, trasplantar al mirto en un substrato con 60% de mantillo y 40% de arena gruesa o de material equivalente.

– Posición: En el interior puede estar con buena luz cerca de una ventana pero no directamente a sol intenso a través de un cristal. En verano el mirto debe estar al exterior, o bien a pleno sol o con una sombra parcial. Si se mantiene el mirto como planta exterior, protegerla de las heladas. En invierno también se puede colocar en el interior, en un ambiente muy luminoso y no excesivamente cálido, sino fresco (10ºC).

– Riego: Riego de los mirtos no demasiado frecuente siendo una especie que soporta bastante bien la sequía.

– Abonado: Una vez cada 20-30 días, en el período comprendido de primavera a otoño se debe abonar al mirto o arrayán.

– Poda : Las primeras podas de situación se realizan a la vez que el trasplante y la reducción selectiva de la copa. En caso de importantes intervenciones en el aparato radical, conviene hacer una completa defoliación para favorecer el desarrollo. Podar los brotes nuevos del mirto después de la floración, reduciéndolos a la distancia de 2-4 hojas. De primavera a otoño es el momento indicado para el posicionamiento de tronco y ramas, procurando proteger la corteza. La poda de ramas del mirto se hará durante el reposo. Se deben podar los brotes para mantener la forma durante el verano y eliminar cualquier brote adventicio antes de que se abra.

– Alambrado: En cualquier época del año se puede alambrar ya que sus ramas son muy flexibles.

– Estilos: Acepta todo los estilos.

– Propagación : Por esquejes semi-leñosos y por semillas. Mejor utilizando algunas de las hormonas de enraizamiento disponibles en el mercado. Por semillas para favorecer su germinación deben remojarse en agua de 12-24 horas antes de sembrar.

– Plagas y Enfermedades:

Pulgones: Es una de las plagas que se detectan con más facilidad, pero si no se la ataja a tiempo en muy invasora y favorece la aparición de otras plagas, como la cochinilla.

Aparece con el calor y la sequía, por eso la época de mayor proliferación se encuentra en primavera y verano. Los pulgones son insectos pequeños (unos escasos milímetros), de cuerpo blando y en forma de pera, de los que existen un número muy elevado de especies, muchos habitan en los jardines y pocas son las plantas que se libran de ellos.

Se detectan fácilmente, porque se instalan en grupo en los extremos de los tallos en pleno desarrollo, y además tienen un tamaño visible. Pero aunque no advirtamos su presencia visualmente, las plantas atacadas por pulgones alteran en seguida su desarrollo normal.
El primer síntoma es la deformación de las hojas nuevas que crecen. Esto sucede porque el insecto succiona la savia de la planta produciendo un reducción en su vigor. Después las hojas se cubren de una textura pegajosa, una especie de melaza que segregan los pulgones, el cual constituye un excelente transmisor del moho negro, sobre todo en ambientes húmedos.

Pese a que podamos tener nuestras plantas controladas, los pulgones pueden llegar hasta nuestras casas por varias vías; pueden ir alojados en otros ejemplares de reciente adquisición, aunque también pueden “colarse” en ramos de flores. Pero la principal vía son las ventanas, las abrimos más cuando empieza el buen tiempo, que es justo cuando aparecen las primeras hembras, aladas, que vuelan y se instalan en nuestras plantas de interior.

Una vez que han aparecido se necesita un insecticida eficaz para acabar con ellas; en los centros de jardinería y viveros encontramos una enorme variedad. No obstante, existen muchas formas de prevenir su aparición: la primera es vigilar las plantas con frecuencia, especialmente los extremos de sus tallos, a partir de la primavera; si se detecta a tiempo es muy fácil de eliminar. Lo mejor es despuntar con frecuencia los brotes en crecimiento, el alimento favorito de los pulgones. De paso se controla su crecimiento y se mejora la forma.
Estos insectos atacan preferiblemente a las plantas mal alimentadas y que padecen, sobre todo, una acusada falta de agua. Por ello, si se mantienen bien regadas y abonadas será más factible mantener esta plaga alejada de nuestras plantas.

En el exterior, es mejor no utilizar insecticidas o hacerlo como último recurso, porque además de acabar con la plaga, se mata a un buen número de insectos que resultan muy útiles, entre ellos las mariquitas, grandes devoradoras de pulgones, su alimento preferido, tanto en su fase larvaria como en la adulta. Resulta una gran aliada en el jardín.

Pautas a seguir:

Deshacerse de las partes afectadas de las planta; a veces será suficiente con eliminar los extremos con los dedos. En otros casos, habrá que realizar una buena poda.

Pulverizar con insecticida directamente sobre la parte afectada.
Aislar la planta y vigilarla durante unas semanas para asegurarse que los insectos han desaparecido.

La nicotina es un potente insecticida natural obtenido del tabaco, muy útil contra pulgón, trips y otros. Actúa por contacto e ingestión. Se toman 3 cigarrillos a los que se les quita el filtro y el papel y se maceran en 1 litro de agua durante un día. Luego se filtra y se pulveriza directamente sobre los insectos. Para plantas pequeñas o en maceta un método más rápido y sencillo (sobre todo para jardineros fumadores) es cubrir bien la planta con una bolsa de plástico, sujetándola a la maceta con una goma, se hace un agujero y se introduce por él una pajita de refresco, por donde se echa el humo de un cigarrillo (según tamaño de la planta, en plantas pequeñas con un par de caladas vale). Se deja así una hora. Al menos contra los pulgones, su efectividad está garantizada.

 

Cochinilla Algodonosas: La cochinilla algodonosa es uno de los insectos mas comunes en las plantas de interior. En su etapa adulta parece una cochinilla aplastada, está recubierta por un polvo blanco que le sirve de protección. Resulta difícil de detectar porque se instalan en las partes menos visibles de las plantas.

El primer signo de que la planta está habitada por la cochinilla es la aparición de unas pequeñas burbujas blancas y lanosas en los nudos y la cara inferior de las hojas, cerca de los nervios. Cuando la plaga está ya muy avanzada, se las encuentra en grandes cantidades sobre los nuevos brotes y el daño puede llegar a ser muy grave.

Es una plaga frecuente y muy característica de las plantas de interior debido a los ambientes secos, que es su principal caldo de cultivo. Una habitación por muy bien ventilada que esté, nunca puede competir con el aire libre de una terraza o jardín. Cuando suben las temperaturas la cosa se complica, sobre todo en las zonas más secas.
La sustancia vellosa de color blanco que segrega esta plaga le sirve para ocultar bajo ella los huevos, lo que hace que la planta atacada se torne pegajosa y proclive a desarrollar el moho negro.

Aunque es sencillo de combatir a la cochinilla algodonosa, una vez que aparece se extiende con facilidad. En el momento que comienza esta plaga a instalarse en una planta es necesario retirarlas cuanto antes.
Para acceder a los lugares más difíciles es bueno utilizar bastoncillos de algodón o un pincel empapados en alcohol desnaturalizado; limpiando bien las zonas donde se encuentren los insectos jóvenes y los adultos. Esto, siempre la planta esté atacada levemente, cuando el ataque es más serio, hay que rociar toda la planta con un producto específico, de fácil adquisición en el mercado.
Para exterminar por completo la plaga es necesario repetir el tratamiento dos o tres veces con un intervalo aproximado de 10 a 14 días. Hay que quitarlas una a una, ya que una sola cochinilla que sobreviva será el punto de partida para un nuevo a taque a la planta. Hay que recordar que siempre que cualquier planta es atacada por una plaga, es imprescindible mantenerla alejada del resto de plantas sanas y vigilar a diario el envés y axilas de las hojas.

Otro tipo de cochinilla es la llamada cochinilla de escudo, son unos insectos que parecen verrugas muy pequeñas y de color marrón, que se pueden encontrar tanto en los tallos como en las hojas; generalmente se agrupan alrededor de los nervios, en la parte posterior de las hojas. Estas verrugas son, en realidad, las cápsulas que contienen los huevos; éstos se incuban dentro de dichas cápsulas, que luego sirven de incubadoras para los pequeños insectos y los protege contra el ataque de otras especies.

Recién nacida, la cochinillas de escudo es plana y muy pequeña, de color paja pálido y casi transparente. Cuando sale de la coraza protectora, se busca un lugar donde poder alimentarse; cada individuo se adhiere a la superficie de un tallo o de una hoja y comienza a excretar melaza y a succionar los jugos de la planta. Cuando la invasión es abundante, los nuevos brotes se deforman y llegan a ser destruidos completamente. Para combatirlos hay que raspar con un objeto fino y duro, todos los insectos visibles, a continuación lavar la zona con una esponja mojada en agua jabonosa, luego rociar con un insecticida específico.

Para mantener alejada a la cochinilla se puede pulverizar las plantas más susceptibles de ser atacadas por ella a partir de marzo cada tres semanas, con un insecticida a modo de tratamiento preventivo.

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