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Higuera

Higuera (Ficus Carica)

De porte bajo, más semejante al de un arbusto que al de un árbol (entre 3-10 m). Poco exigente en cuanto a las cualidades del terreno, su crecimiento es lento en terrenos secos. La corteza es lisa y de color grisáceo. Las hojas son caducas, de 12 a 25 cm de largo y 10 a 18 de ancho, profundamente lobuladas, formadas por 3 ó 5 lóbulos y en general son palmadas, de color verde oscuro en la cara superior y de tonalidad verde más clara en la inferior. Produce frutos compuestos de un tipo especial, el sicono, a los que se conoce como higos (sicono etimológicamente significa higo). Las higueras crecen espontáneamente en terrenos rocosos e incluso en muros, donde pocas plantas encuentran oportunidad, de modo que no es raro ver retoños o pies bastante desarrollados creciendo en farallones rocosos o viejos muros. El desarrollo de sus raíces es temido por mover los suelos donde están situadas. La higuera produce un látex irritante.

Algunas higueras, llamadas breveras, bíferas o reflorecientes, producen dos cosechas al año; en junio las brevas, mayores que los higos, y los higos a entre finales de agosto y principios de septiembre. Existen tanto variedades dioicas (que producen flores de un único sexo en cada individuo; la mayoría de higueras cultivadas solo poseen flores femeninas), como monoicas (producen flores masculinas y femeninas en el mismo árbol). Las higueras cultivadas se reproducen mediante esquejes. Son muy resistentes a las condiciones adversas. Para su fecundación se requiere la presencia de una higuera macho (cabrahigo) que posee flores femeninas y masculinas, y de un insecto himenoptero, la Blastophaga, que se desarrolla en los ovarios de flores completas de esta ultima, y escapa cargada de polen para fecundar las flores de los pies femeninos situados en su vecindad.

– Nombre científico o latino: Ficus Carica.

– Nombre común o vulgar: Higuera, Brevera, Cabrahigo, Higuera Breval.

– Familia: Moraceae (Moráceas).

– Variedades: Hay más de 40 variedades de higuera común e higueras silvestres, también llamadas macho (cabrahigo) que poseen flores masculinas y femeninas, con hojas y frutos más pequeños solo en verano, no comestibles.

– Estilos: El estilo que mejor se adapta a la higuera es el estilo escoba (hokidachi) o el de tronco múltiple.

– Posición: A pleno sol, pero evitando las exposiciones prolongadas durante la época más calurosa. Requiere un espacio de sombra después del trasplante, pero bien iluminado, hasta que se recupere del mismo.

– Temperaturas: En invierno debe protegerse del frío intenso y de las heladas fuertes, a pesar de lo cual necesita pasar el frío invernal para sentir el paso de las estaciones, es decir, tiene que perder las hojas durante el invierno para que crezca sano y la primavera le provoque el despertar de las yemas en reposo.

Al llegar el otoño (a partir de octubre en el Hemisferio Norte) se coloca en un lugar fresco (5-8ºC) para que pueda pasar el descanso invernal. Un invernadero frío en el exterior podría ser una buena solución para las zonas de inviernos más duros, procurando volverlo a situar en el exterior lo antes posible.

A partir de finales de primavera se saca al aire libre, a pleno sol. En climas sin heladas puede estar al aire libre todo el año.

– Riego: Regar solo cuando el substrato esté parcialmente seco. En verano precisa más agua. Si se marchita por falta de agua, regar por inmersión en un cubo hasta que se empape bien toda la tierra, y seguramente se recuperará. Regando de una forma controlada es posible reducir el tamaño de las hojas, es decir, no regar hasta que éstas comiencen a decaer ligeramente.

– Abonado: Desde la brotación hasta final de verano (septiembre en el Hemisferio Norte) hay que regar cada 15 días como norma general. No abonar un árbol trasplantado, hay que esperar a que brote.

– Poda: Dejaremos crecer las ramas durante todo el periodo vegetativo y acortaremos los brotes del año hasta 2 ó 3 hojas durante el final del verano, cuando la rama haya alcanzado las 6-8 hojas. Así conseguiremos que las ramas y hojas maduren los suficiente y produzcan nuevas yemas e incluso higos. No obstante, si la distancia entre las hojas fuera muy grande, deberíamos pinzar antes (cortar las puntas), sin esperar al final del verano para no aumentar demasiado la distancia entre las yemas y, por tanto, entre la nueva ramificación.

Como las hojas son alternas, tendremos en cuenta la dirección que tenga la yema que nace de la primera hoja de la rama tras la poda, de tal forma que siempre podaremos por encima de una hoja que tenga una yema hacia el exterior de la copa.

Cuando la herida se haya curado y secado parte del trozo que habíamos dejado tras la poda, en un par de meses o tres, eliminar el muñón con una tenaza cóncava a ras del tronco y volver a sellar con pasta. Aún así, es posible que la herida nunca termine de cubrirse totalmente con nueva corteza.

Para que sus hojas tengan un tamaño más reducido, se deberán pinzar en verano, simulando un falso otoño. En muchas ocasiones, para conseguir unas hojas más pequeñas, basta con eliminar las hojas de mayor tamaño, en verano. Eliminar las yemas terminales, la de la punta, para forzar la brotación de yemas laterales y aumentar la ramificación de la rama.

– Alambrado: La colocación de ramas mediante el alambrado puede realizarse entre el final del invierno y el principio de la primavera, justo antes de que hayan brotado las hojas y con cuidado de no dañar la corteza. Es recomendable no regar el día anterior al alambrado. No obstante, debido a la delicadeza de su corteza y a la fragilidad de sus ramas, es preferible utilizar como técnica de modelado la poda.

– Trasplante: Las plantas jóvenes se trasplantan cada 2 años, las de mayor edad cada 3-4 años, a ser posible en primavera, antes de la nueva brotación. Durante el trasplante conviene sanear bien cualquier parte de raíces podridas y podar la ramas no deseadas para reducir su copa.

Entre la poda de ramas y el trasplante (o viceversa) debería existir un intervalo mínimo de tiempo para no acumular demasiadas operaciones agresivas a la vez, por ejemplo, 3 semanas. Es conveniente proteger el árbol después del trasplante durante un par de meses, situándolo en un lugar muy bien iluminado pero evitando la exposición directa al sol.

– Plagas: Cochinilla, Araña roja, Mosca blanca.

– Enfermedades: Manchas en las hojas, especialmente antracnosis y alternaria.

– Multiplicación de la Higuera: Semillas, esquejes y acodos aéreos.

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