Ciudad Real Club Bonsai

Encina

Encina (Quercus Ilex)

En las regiones mas septentrionales de Europa es posible encontrar algunas especies del genero Quercus sp, cuyas hojas persisten todo el año. Su aspecto es robusto y frondoso, y están capacitados para soportar los cambios climaticos mas rigurosos entre las diferentes estaciones. Su crecimiento es muy lento, lo que propicia la formación de troncos robustos y copas de considerable belleza.

Las hojas son perennes y permanecen en el árbol entre dos y cuatro años. De color verde oscuro por el haz, y más claro y tomentosas por el envés, están provistas de fuertes espinas en su contorno cuando la planta es joven y en las ramas más bajas cuando es adulta.

La corteza es lisa y de color verde grisáceo en los tallos; se va oscureciendo a medida que crecen y, alrededor de los 15 o 20 años, se agrieta en todas direcciones, quedando un tronco muy oscuro, prácticamente negro.

Sus frutos son las bellotasLa edad mínima a la que comienza a producirlos está condicionada por las características medioambientales, situándose entre los 15 y los 20 años de la vida del árbol.

– Posición: La especies quercus, precisan de una ubicación soleada, en ambientes secos y calurosos, que es donde adquieren las cualidades mas llamativas desde el punto de vista estetico. Aguanta bien el frio, incluso temperaturas bajo cero. Aunque es conveniente proteger las raices debido a lo reducido del espacio en el que se encuentra. La encina en concreto tolera temperaturas mas bajas o frescas que el alcornoque.

– Riego: Hay que proporcionar un minimo aporte de agua, a base de riegos frecuentes, solo cuando el sustrato se seque. Hay que vigilar que el suelo disponga de un buen drenaje.

– Abonado: Se abonan en primavera y otoño.

– Trasplante: Se realiza cada dos o tres años, en primavera, suministrando una base arcillosa compacta en la que exista una tercera parte de materia orgánica.

– Poda: La poda de los nuevos brotes ha de efectuarse a finales de primavera y principios de verano, despuntándolos una vez hayan brotado varias hojas y el tallo no se encuentre endurecido. En invierno hay que podar las ramas leñosas, practicando unos cortes limpios y perfectamente terminados. Resulta recomendable eliminar las hojas que se desprenden a lo largo de todo el año, así como cepillar el tronco de la Encina si proliferan manchas de color verde por exceso de humedad.

– Alambrado: La dirección del crecimiento se logra por medio de la poda, pues su lenta evolución y la dureza de su madera dificulta el alambrado. En especial en el caso del Alcornoque, ya que posee una corteza que se dañaría con suma facilidad.

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