Ciudad Real Club Bonsai

Acer Campestre

Acer Campestre

Árbol caducifolio de 7-10 m de altura, corteza gris-castaño, corchosa, tornándose escamosa y fisurada con los años. Hojas 3-5 palmatilobadas, de 10-12 x 10-12 cm, algo glaucas, con el envés ligeramente tomentoso; margen entero, algo ondulado. Pecíolo de 8-10 cm de longitud, con látex. Flores de color verde amarillento, apareciendo antes que las hojas en inflorescencias corimbosas terminales. Fruto pequeño, en doble sámara de 3-5 cm de longitud, pubescentes, de alas opuestas.

– Origen: Muy común en toda Europa, de tamaño medio y con hojas opuestas con forma de corazón y divididas en 5 lóbulos con forma de palma. El tamaño de la hoja oscila entre 3 y 8 cm.

– Temperatura: Toleran las heladas, pero aquellos árboles plantados en macetas muy pequeñas necesitan protección cuando las temperaturas bajan de los -10ºC

– Posición: A pleno sol durante la estación de crecimiento. Estos arces tienen unas hojas más resistentes que los de la variedad Palmatum. A los especímenes con raíces débiles se les debe proteger un poco del sol dado que las hojas pueden sufrir quemaduras y tornarse marrones.

– Trasplantado: Es aconsejable realizar el trasplante cada dos años, aunque para los árboles muy jóvenes es preferible hacerlo anualmente. El trasplante se suele realizar en primavera, cuando las yemas engordan, pero antes de la aparición de las hojas.

– Sustrato: A los arces les gusta una mezcla de tierra porosa, pero con capacidad para retener suficiente humedad. La mezcla no debe encharcarse nunca las raíces podrían pudrirse. Una mezcla correcta podría ser la compuesta por una parte de arena de río, una parte de turba, y dos partes de tierra para plantas de exterior.

– Poda y pinzado: Una vez formada la copa, cada cuatro o cinco años será necesario podar el árbol enérgicamente para mantener su tamaño y su forma. Los arces se pinzan continuamente durante todo su periodo de crecimiento.

– Alambrado: En general es preferible esperar al invierno para que, al carecer el árbol de hojas, su pueda alambrar cómodamente y llegando a todas sus partes.

– Riego: Como la mayoría de los bonsáis, los arces requieren una cantidad exacta de agua: ni excesiva ni insuficiente. En principio el criterio general a aplicar debe consistir en limitarse a regar cuando la superficie de la tierra esté seca. El arce agradece una vaporización que ayude a mantener un ambiente húmedo.

– Abonado: Un buen abono puede ser aquel que esté compuesto de nitrógeno con bajos niveles de fosfatos y potasio y, generalmente, puede adquirirse como abono líquido para ser diluido en pequeñas concentraciones, mas o menos la mitad de lo que recomiende el fabricante. El tamaño de las hojas del árbol puede controlarse ajustando la cantidad de abono suministrado.

– Propagación: Los arces pueden obtenerse a partir de semillas, esquejes, injertos, acodos o plantones. En cada caso deben tenerse en cuenta las siguientes características:

Semilla: Las semillas no deben plantarse a una profundidad superior al doble de su diámetro.

Esqueje: No es recomendable, las raices que se obtienen asi, no son fuertes y el arbol acaba por morir.

Injerto: En Japón, el injerto suele realizarse en enero o febrero

Acodo: Tal vez sea éste el método más práctico para obtener en poco tiempo un buen bonsái

Plantón: Debe elegirse un ejemplar con una amplia estructura de ramas.

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